Mirad qué receta más sana os traigo hoy. Unas albóndigas de berenjenas y espinacas al horno, perfectas para quienes quieren comer más verduras sin renunciar al sabor. Son suaves, sabrosas y muy fáciles de hacer, aunque algo pegajosas a la hora de formar. Por eso, un truco: usa una cuchara de helados para hacer bolitas perfectas sin pringarte tanto.
El rebozado para estas albóndigas de berenjenas lo he hecho con copos de avena ligeramente triturados, pero si prefieres un toque más crujiente, el panko también queda genial. Y la salsa de tomate casera —aunque con ketchup casero también están buenísimas— les da un punto jugoso que contrasta muy bien con el horneado.
¿Sabías que…?
Las berenjenas, además de ser bajas en calorías, contienen nasunina, un antioxidante que protege las células del cerebro. Combinadas con espinacas, ricas en hierro y fibra, estas albóndigas de berenjenas y espinacas no solo están deliciosas, sino que también son una bomba vegetal de beneficios para la salud.
Beneficios nutricionales
- Ricas en fibra: tanto la berenjena como la espinaca favorecen el tránsito intestinal.
- Bajas en calorías y grasas: perfectas para una alimentación ligera.
- Sin carne pero con sabor: ideales para dietas vegetarianas.
- Vitaminas y minerales esenciales: hierro, potasio y antioxidantes naturales.
Ingredientes
Para las albóndigas
- 650 g de berenjenas
- 100 g de espinacas frescas
- 100 g de cebolla
- 4 dientes de ajo
- 50 g de aceite de oliva
- 120 g de pan rallado
- 1 huevo grande
- Sal y pimienta al gusto
- Harina de avena o panko para rebozar
- Un chorrito de aceite para hornear
Para la salsa
- 30 g de aceite de oliva
- 2 dientes de ajo
- 100 g de puerro
- Pizca de sal
- 250 g de salsa de tomate (mejor si es casera)
- 150 ml de vino blanco
Elaboración
- Lava las berenjenas y córtalas en rodajas gruesas. Luego en cuartos. Pícalas finamente a cuchillo o ralla con un rallador grueso. Haz lo mismo con la cebolla y los ajos.
- En una sartén amplia, calienta los 50 g de aceite de oliva. Sofríe primero la cebolla y los ajos picados con una pizca de sal y pimienta hasta que estén blandos.
- Añade la berenjena picada y cocina a fuego medio durante unos 6-8 minutos, removiendo para que se ablande sin pegarse. Incorpora las espinacas y cocina 5 minutos más, hasta que todo esté bien pochado.
- Retira del fuego y deja templar unos minutos. Pásalo a un bol grande y tritura todo con una batidora de mano hasta conseguir una textura uniforme (no puré, pero sin trozos grandes).
- Agrega el pan rallado, el huevo y mezcla bien. Debe quedar una masa blanda pero moldeable. Si está demasiado húmeda, añade un poco más de pan rallado.
- Forma las albóndigas con ayuda de una cuchara de helado o dos cucharas normales. Reboza ligeramente con harina de avena o panko.
- Colócalas en una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Rocía con un chorrito de aceite de oliva y hornea 30 minutos a 180 ºC, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
- Mientras se hornean, prepara la salsa: en una sartén, calienta los 30 g de aceite y sofríe el ajo y el puerro muy picaditos con una pizca de sal hasta que estén tiernos.
- Incorpora la salsa de tomate y deja cocer a fuego medio 5 minutos. Añade el vino blanco y cocina sin tapar 8 minutos más, hasta que se evapore el alcohol.
- Cuando las albóndigas estén listas, sírvelas con la salsa caliente por encima o vierte la salsa sobre una fuente con las albóndigas y hornea 5 minutos más para que se integren bien los sabores.