Los champiñones rellenos con grelos son una de esas recetas que demuestran que con ingredientes sencillos se pueden conseguir platos llenos de personalidad. El champiñón, con su textura carnosa y su sabor suave, es el recipiente perfecto para acoger rellenos sabrosos y jugosos. En este caso, el protagonismo se lo llevan los grelos, una de las joyas de nuestra gastronomía, con ese punto ligeramente amargo que equilibra a la perfección la cremosidad del requesón y el dulzor del tomate.
Esta receta de champiñones rellenos con grelos combina tradición y sencillez. Primero deshidratamos ligeramente los champiñones para concentrar su sabor y evitar que suelten demasiada agua, y después los rellenamos con un sofrito aromático que aprovecha también sus propios tallos. El resultado son unos champiñones rellenos con grelos ideales como entrante, guarnición o incluso cena ligera acompañados de una ensalada.
Además, es una receta versátil: puedes hacerla tanto en horno tradicional como en freidora de aire, adaptándola fácilmente a tu cocina diaria.
¿Sabías que los grelos…?
Son las hojas tiernas del nabo y tradicionalmente se recolectan en los meses fríos. Su ligero amargor natural se suaviza al cocinarlos, y combinan especialmente bien con ingredientes cremosos y con el sabor umami de las setas, como en estos champiñones rellenos.
Beneficios nutricionales
- Champiñones: bajos en calorías y ricos en agua, aportan fibra, vitaminas del grupo B y minerales como el selenio.
- Grelos: destacan por su contenido en antioxidantes, vitamina C y compuestos azufrados beneficiosos.
- Aceite de oliva virgen extra picual: rico en ácido oleico y antioxidantes naturales.
- Requesón o queso crema: aportan proteínas y calcio, dando cremosidad al relleno sin necesidad de grandes cantidades.
Es un plato equilibrado, saciante y con una excelente combinación de vegetales y proteína láctea.

Ingredientes
- 6–8 champiñones grandes (bien grandes)
- 80 g de grelos cocidos y muy bien escurridos (peso escurrido)
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- Aceite de oliva virgen extra picual (Abril)
- Aceite en spray (Abril)
- 2 cucharadas de requesón (o queso crema)
- 5 cucharadas de tomate frito
- Queso rallado al gusto (para gratinar)
- Sal
- Pimienta negra
Elaboración
- Limpia los champiñones con una servilleta de papel para retirar posibles restos de tierra. No los laves bajo el grifo para evitar que absorban demasiada agua. Retira el tallo y vacía ligeramente el interior con ayuda de una cucharilla.
- Unta los champiñones con aceite en spray, asegurándote de cubrir bien todas sus superficies. Colócalos en la bandeja del horno o en la cesta de la freidora de aire a 180ºC durante 15 minutos.
El objetivo es que se deshidraten ligeramente y concentren su sabor. - Mientras se asan, pica muy finamente la cebolla, los ajos y los tallos de los champiñones.
- En una sartén con un buen chorro de aceite de oliva virgen, sofríe el ajo, la cebolla y los tallos a fuego medio hasta que estén bien pochados y tiernos.
- Incorpora los grelos cocidos picados y muy bien escurridos. Cocina unos minutos más para que se integren los sabores.
- Añade el requesón (o queso crema), sal y pimienta negra al gusto. Mezcla bien hasta obtener un relleno jugoso y homogéneo. Reserva en un bol.
- Saca los champiñones del horno y retira el agua que haya quedado en su interior.
En una fuente pequeña de horno, extiende una base de tomate frito.
Rellena los champiñones con la mezcla de grelos y colócalos sobre el tomate. - Cubre con queso rallado al gusto y lleva al horno a 200ºC durante unos 10 minutos, hasta que el queso esté fundido y dorado. Vigila para que no se queme.
Sirve calientes, con el queso aún burbujeante y el contraste entre la base de tomate y el relleno cremoso bien marcado.