Cebolla encurtida

Cebolla encurtida

La cebolla encurtida es uno de esos básicos que, una vez pruebas, ya no falta nunca en la nevera. Aporta frescura, acidez y un toque aromático que transforma cualquier plato sencillo en algo mucho más especial. Desde unos tacos bien cargados hasta una ensalada, una hamburguesa o incluso unas focaccias, este acompañamiento levanta cualquier elaboración.

En esta versión preparo una cebolla encurtida rápida y muy sencilla que puedes hacer en casa sin complicaciones. Me gusta especialmente utilizar cebolla roja porque además de su sabor ligeramente más suave, aporta un color espectacular a los platos. Aun así, puedes hacerlo perfectamente con cebolla blanca si es la que tienes a mano.

He querido darle mi toque personal añadiendo zumo de naranja, que equilibra la acidez del vinagre con un matiz ligeramente dulce y muy aromático. Además, si te gusta el picante, puedes incorporar chile y llevar esta receta hacia un perfil más cercano a la cocina mexicana.

Lo mejor de todo es que puedes prepararla con antelación y tenerla lista en la nevera para ir utilizándola durante varios días.

¿Sabías que…?

Aunque solemos hablar de cebolla “en escabeche”, existen muchas versiones según la tradición culinaria. En países como México es muy habitual preparar encurtidos rápidos con vinagre y cítricos, sin largas cocciones, consiguiendo un resultado más fresco, ligero y muy aromático que acompaña perfectamente platos intensos y especiados.

Beneficios nutricionales

  • La cebolla, especialmente la roja, es rica en antioxidantes como las antocianinas, responsables de su característico color. Estos compuestos ayudan a combatir el estrés oxidativo en el organismo.
  • Además, contiene compuestos azufrados que favorecen la salud cardiovascular y propiedades antiinflamatorias. Al ir ligeramente escaldada, sigue manteniendo gran parte de sus nutrientes, pero resulta más suave y digestiva.
  • El uso de cítricos como el limón y la naranja aporta vitamina C, mientras que el vinagre puede contribuir a mejorar la digestión y el control glucémico.

Ingredientes

  • 2 cebollas rojas medianas
  • 1 cucharada colmada de orégano seco
  • Agua (para cubrir las cebollas)
  • 1 hoja de laurel
  • 5 granos de pimienta de Jamaica
  • Zumo de media naranja
  • Zumo de medio limón
  • 120 ml de vinagre de vino blanco
  • 50 ml de vinagre de vino tinto
  • 10 granos de pimienta negra
  • 1 chile (opcional)

Elaboración

  1. Pela las cebollas, lávalas y córtalas en juliana o en pluma fina. Si tienes mandolina puedes usarla para hacerlo mucho más rápido y conseguir un corte uniforme. Te dejo la mía más abajo.
  2. Pon agua a hervir junto con la hoja de laurel y el chile.
  3. Cuando empiece a hervir, añade la cebolla, retira del fuego y deja reposar durante 3 minutos.
  4. Escurre la cebolla en un colador, desecha la hoja de laurel y, si has usado chile, puedes picarlo muy fino (sin semillas) para añadirlo después.
  5. En un bol, mezcla el zumo de naranja, el zumo de limón, el vinagre de vino blanco y el de vino tinto.
  6. Incorpora el orégano, las pimientas, la cebolla escurrida y el chile picado.
  7. Mezcla bien y deja macerar al menos 2 horas antes de consumir.
  8. Guarda en la nevera en un recipiente hermético, asegurándote de que la cebolla queda bien cubierta por el líquido para conservarla durante más tiempo.

Te dejo el enlace a mi mandolina, la mejor aliada en la cocina.

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