El Bacalao con coliflor es uno de los platos más emblemáticos de la cocina tradicional gallega durante la Navidad. En muchas casas se prepara el día de Nochebuena o Navidad, porque es una receta que reúne todo lo que caracteriza a la cocina casera de invierno: ingredientes humildes, producto fresco, una elaboración sencilla y ese toque cálido que aporta la clásica ajada gallega. El Bacalao con coliflor no necesita artificios; es un plato que habla por sí solo. Su sabor suave, el aroma del pimentón y el punto jugoso del pescado lo convierten en una receta que pasa de generación en generación.
Este plato también destaca por su equilibrio: combina la suavidad de la coliflor, la textura melosa de las patatas y el sabor profundo del bacalao, creando un conjunto armonioso que funciona de maravilla en comidas familiares. Hay quien lo asocia a la tradición más pura y quien lo prepara simplemente porque le recuerda a la cocina de su infancia. Lo cierto es que el Bacalao con coliflor es una celebración de la sencillez, de los productos de siempre y de la cocina hecha con cariño, justo lo que apetece compartir en una mesa navideña.
¿Sabías que…?
La ajada es una de las elaboraciones más características de la cocina gallega. Tradicionalmente se usaba para dar sabor a platos muy humildes y convertirlos en recetas festivas, gracias al aroma del ajo, el color del pimentón y la intensidad del aceite caliente. Hoy sigue siendo imprescindible en muchas preparaciones clásicas, especialmente en platos de pescado.
Beneficios nutricionales
El bacalao es un pescado blanco bajo en grasa y muy rico en proteínas de alta calidad, ideal para digestiones ligeras durante días festivos con comidas más copiosas. Además, aporta vitamina B12, B6 y minerales como el fósforo.
La coliflor es una excelente fuente de vitamina C, fibra y antioxidantes, ayudando a mantener el sistema inmune fuerte y favoreciendo el tránsito intestinal.
Las patatas aportan energía de calidad en forma de hidratos complejos.
La ajada, aunque energética por el aceite, aporta antioxidantes naturales gracias al pimentón y compuestos beneficiosos del ajo, siempre presente en la cocina tradicional.

Ingredientes (para 4 personas)
Para el guiso
- 1 coliflor mediana
- 4–5 patatas medianas
- 4 lomos de bacalao
- Agua
- Sal al gusto
Para la ajada
- 150 ml de aceite de oliva
- 5 dientes de ajo laminados
- 2 cucharaditas de pimentón de la Vera
- 2 cucharadas de vinagre (opcional)
- 1 cazo del agua de cocer el bacalao
- Perejil picado para decorar
Elaboración
- Retira las hojas verdes de la coliflor y separa la pieza en ramilletes medianos, procurando que todos tengan un tamaño similar para que la cocción sea uniforme. Lava y reserva. Pela las patatas y cháscalas. Coloca la coliflor y las patatas en una cazuela amplia, cúbrelas con agua fría y añade sal al gusto. Pon la olla al fuego y deja que todo hierva durante unos 10 minutos, hasta que las patatas comiencen a estar tiernas pero sin llegar a romperse, y la coliflor empiece a ablandarse sin perder su forma.
- Incorpora los 4 lomos de bacalao, encima de la coliflor y cocina entre 7 y 10 minutos, dependiendo del grosor de cada pieza. El bacalao debe quedar jugoso, abrirse en lascas y conservar su brillo característico. Antes de retirar la cazuela del fuego, toma un cazo del agua de cocción, que aportará sabor y ayudará a ligar la ajada, y resérvalo.
- Para preparar la ajada, calienta los 150 ml de aceite a fuego medio en una sartén. Incorpora los ajos laminados y deja que se doren lentamente, moviendo el cazo de vez en cuando para que se cocinen de forma uniforme. Cuando estén listos, retira el cazo del fuego y añade el pimentón de la Vera, removiendo rápidamente para que no se queme con el calor residual. Si te gusta, añade ahora el vinagre (opcional) y el cazo del agua de cocción del bacalao.
- Para montar el plato, coloca en una fuente amplia las patatas y la coliflor bien escurridas. A continuación, dispón encima los lomos de bacalao, procurando que no se rompan. Riega todo con la ajada bien caliente. Finaliza espolvoreando un poco de perejil picado, que aporta color y frescura. Sirve de inmediato para disfrutar del plato en su mejor momento.