Este tiramisú de fresas se ha convertido en uno de mis postres favoritos. Es fresco, nada pesado y tiene ese equilibrio perfecto entre la dulzura del mascarpone y la acidez natural de las fresas. La combinación es tan deliciosa que conquista incluso a los que no son demasiado de postres.
Partiendo de la idea del clásico tiramisú, he sustituido el café y el cacao por un puré de fresas aromatizado con un toque de licor Amaretto, que aporta un perfume sutil y sofisticado. La crema se mantiene ligera gracias a las claras montadas, y los bizcochos de soletilla se empapan justo lo necesario para que cada cucharada sea un bocado cremoso y lleno de sabor.
Con estas cantidades obtendrás seis vasitos individuales, perfectos para tener listos en la nevera y disfrutar en cualquier momento.
¿Sabías que…?
Aunque el tiramisú original nació en el norte de Italia, su fama se extendió rápidamente por todo el mundo, dando lugar a innumerables versiones. En los últimos años se ha popularizado el tiramisú de frutas frescas, especialmente de fresa o frutos rojos, como alternativa más ligera al clásico de café y cacao. El mascarpone sigue siendo el alma del postre, pero las frutas aportan un toque primaveral y refrescante que lo transforma por completo.
Beneficios nutricionales
- Rico en antioxidantes: las fresas son una excelente fuente de vitamina C, que ayuda a reforzar el sistema inmunitario y combate el envejecimiento celular.
- Fuente de calcio y proteínas suaves: el mascarpone aporta textura cremosa y nutrientes esenciales para huesos y músculos.
- Más ligero que un tiramisú clásico: al incorporar claras montadas, la crema mantiene su volumen y resulta menos densa.
- Fruta de temporada: las fresas aportan frescor y dulzura natural, reduciendo la necesidad de añadir tanto azúcar.

Ingredientes
- 250 g de queso mascarpone
- 2 claras de huevo
- 2 yemas de huevo
- 120 g de azúcar
- Una pizca de sal
- 200 g de fresas (más algunas para decorar)
- Bizcochos de soletilla
- 1 chupito de licor Amaretto
Elaboración
- Tritura los 200 g de fresas con 90 g de azúcar y el licor Amaretto hasta obtener un puré fino. Reserva.
- Monta las claras con la pizca de sal hasta que formen picos firmes. Reserva.
- Bate las yemas con el resto del azúcar durante unos 3 minutos, hasta que la mezcla esté más clara y espumosa.
- Incorpora el mascarpone y mezcla hasta obtener una crema homogénea.
- Añade las claras montadas en dos tandas con movimientos envolventes para conservar la textura aireada.
- Coloca trozos de fresa en las paredes de los vasos para decorar.
- Moja los bizcochos de soletilla en el puré de fresas y colócalos en el fondo de cada vaso.
- Cubre con una capa de crema, una cucharada de puré, otra capa de bizcocho y termina con más crema.
- Decora con fresas frescas y deja reposar en la nevera al menos 2 horas antes de servir.
Consejo: puedes sustituir las fresas por frambuesas o el licor Amaretto por licor de naranja o cerezas para una versión diferente pero igual de deliciosa.