Hay recetas que forman parte de nuestra memoria colectiva, de esas que no necesitan presentación porque prácticamente todos hemos crecido con ellas. Y si hay un postre que nos transporta directamente a la infancia, ese es sin duda el petit suisse de fresa. Ese vasito cremoso que nos esperaba en la nevera al volver del colegio, que competía con la fruta en la merienda… y que, seamos sinceros, muchas veces ganaba. En mi caso, además, ¡me daban dos! Qué tiempos… y qué buen marketing.
Durante años hemos pensado que se trataba simplemente de un yogur de fresa, pero la realidad es bien distinta. El petit suisse tiene su origen en un queso fresco sin sal, al que se le añade nata para conseguir esa textura tan cremosa y suave que lo caracteriza. Esa mezcla fue todo un acierto, y hoy sigue siendo uno de los postres más queridos.
Lo mejor de todo es que hacerlo en casa es facilísimo. Con pocos ingredientes y en apenas unos minutos tendrás una versión casera, deliciosa y mucho más natural. Y te aviso: cuando lo pruebes, no vas a querer volver a comprarlo.
¿Sabías que el petit suisse…?
..Nació en Francia en el siglo XIX, cuando a un trabajador de una quesería se le ocurrió añadir nata a un queso fresco para hacerlo más cremoso. El resultado fue tan exitoso que terminó convirtiéndose en un clásico internacional.
Beneficios nutricionales
Este petit suisse casero combina lácteos que aportan proteínas de alta calidad y calcio, fundamentales para el mantenimiento de huesos y músculos. Al utilizar queso batido desnatado, reducimos el contenido graso sin renunciar a la cremosidad. Además, al hacerlo en casa puedes controlar la cantidad de azúcar, adaptándolo a tus necesidades.
Ingredientes
- 120 ml de agua
- 40 g de gelatina de fresa en polvo
- 200 g de queso batido desnatado
- 100 ml de nata para montar
- 25 g de azúcar glas
Elaboración
- Calienta el agua en un cazo hasta que empiece a hervir. Retira del fuego y viértela en un recipiente amplio.
- Añade la gelatina en polvo y remueve bien hasta que se disuelva por completo. Deja reposar un par de minutos para que se integre bien.
- Incorpora el queso batido, la nata y el azúcar glas. Tritura con una batidora hasta obtener una mezcla homogénea y sin grumos.
- Reparte la mezcla en vasitos individuales y llévalos a la nevera durante al menos 2 horas, hasta que cuajen y adquieran esa textura cremosa tan característica.
Notas
- Puedes sustituir el queso batido por queso crema o incluso mascarpone si buscas una versión más cremosa e intensa.
- El uso de queso batido 0% ayuda a aligerar la receta, compensando el aporte graso de la nata.
- Con estas cantidades obtendrás aproximadamente 4 vasitos.