Hoy te traigo una receta espectacular que reúne todo lo que nos gusta de la cocina diaria: sabor, sencillez y rapidez. Este bacalao con mejillones es un plato que preparo a menudo cuando quiero comer bien sin complicarme la vida. Y es que en apenas 20 minutos tendrás listo un guiso marinero lleno de matices, saludable y reconfortante.
Aunque puedes utilizar bacalao fresco o desalado, a mí me gusta especialmente hacerlo con bacalao en salazón. Solo hay que tener la previsión de desalarlo bien: basta con dejarlo 24-48 horas en agua fría en la nevera, cambiando el agua 3 o 4 veces. El resultado es un pescado jugoso, sabroso y perfecto para combinar con los mejillones y una salsa sencilla de tomate concentrado, cebolla, vino blanco y un punto de picante.
Para hacer este bacalao con mejillones en cazuela solo necesitarás una buena tartera baja y unos ingredientes de calidad. Si te gusta el pescado tanto como a mí, esta receta te va a encantar.
¿Sabías que…?
El bacalao en salazón fue durante siglos uno de los pescados más comercializados en Europa gracias a su durabilidad. Su capacidad para conservarse largo tiempo sin refrigeración lo convirtió en el rey de las despensas marineras y en un ingrediente imprescindible en muchas cocinas tradicionales, desde Noruega hasta el Mediterráneo.
Beneficios nutricionales
- Fuente de proteínas de alta calidad: El bacalao aporta proteínas magras ideales para una dieta equilibrada.
- Rico en minerales esenciales: Los mejillones contienen hierro, zinc y selenio, nutrientes clave para la energía y el sistema inmunitario.
- Bajo en grasas saturadas: Esta receta utiliza aceite de oliva y no contiene grasas innecesarias, lo que la hace más saludable.
- Alto contenido en omega-3: El bacalao y los mejillones son ricos en ácidos grasos que cuidan del corazón.
- Efecto saciante: Gracias a su aporte proteico y al bajo contenido en carbohidratos, este plato resulta muy saciante y ligero.
Ingredientes
- 2 lomos de bacalao (mejor en salazón, bien desalado)
- 1/2 kg de mejillones frescos
- 1 cucharada colmada de tomate concentrado
- 3/4 de cebolla blanca
- 1 o 2 dientes de ajo
- 100 ml de vino blanco
- 1 guindilla cayena
- Aceite de oliva virgen extra
- Una pizca de sal
- Perejil fresco picado
Elaboración
- Limpia los mejillones retirando las barbas y lavándolos bien bajo el grifo. Colócalos en una olla tapada con el vino blanco y cocínalos al vapor a fuego fuerte hasta que se abran. Cuela el líquido y resérvalo. Saca los mejillones de sus conchas y resérvalos aparte.
- En un cazo hondo, añade abundante aceite de oliva virgen extra a fuego suave. Introduce los lomos de bacalao por el lado de la piel, uno a uno, asegurándote de que queden totalmente cubiertos por el aceite. Confita durante 3 a 5 minutos, según el grosor, sin que el aceite llegue a hervir. Retira y reserva.
- En una tartera baja, añade un poco del aceite donde has confitado el bacalao. Incorpora la cebolla muy picadita, los ajos laminados, la guindilla y una pizca de sal. Sofríe a fuego medio hasta que la cebolla esté transparente.
- Añade el tomate concentrado y mezcla bien con la cebolla y el ajo. Vierte el caldo reservado de los mejillones y cocina todo junto durante unos minutos para que se integren los sabores.
- Incorpora el bacalao y los mejillones al guiso, con cuidado de no romper el pescado. Riega los lomos con la salsa y deja que dé unos hervores suaves durante 5 a 10 minutos hasta que el bacalao termine de cocinarse y se impregne de todo el sabor.
- Sirve caliente espolvoreado con perejil fresco picado. Puedes acompañarlo de pan rústico o una guarnición ligera de verduras al vapor.