Hoy quiero compartir con vosotros una receta muy especial para mí: las almejas en salsa con ajo, guindilla y coñac de mi madre. Esta receta estrella ha estado presente en todas nuestras celebraciones, especialmente en Navidad, y representa ese tipo de cocina que no necesita complicaciones para brillar. Con ingredientes sencillos y un par de trucos caseros, se consigue un plato lleno de sabor, perfecto para sorprender.
Lo mejor de esta receta de almejas en salsa con ajo, guindilla y coñac es su rapidez y la intensidad de su sabor. La combinación del ajo dorado, el toque picante de la cayena, el flambeado con coñac y el frescor del perejil hacen que cada bocado sea pura alegría. No lleva sal añadida, porque las almejas ya aportan el punto justo del mar. Un plato que, una vez que lo pruebas, se convierte en un imprescindible para cualquier ocasión especial.
¿Sabías que…?
Las almejas, como otros moluscos bivalvos, se alimentan filtrando el agua de mar. Por eso es fundamental dejarlas en remojo antes de cocinarlas, para que eliminen las arenas e impurezas que pueden haber acumulado. Además, cuando están vivas y frescas, se cierran con fuerza y reaccionan al contacto, lo que garantiza su calidad y sabor.
Beneficios nutricionales
Altas en proteínas magras: ayudan a la regeneración y mantenimiento muscular.
Ricas en hierro y vitamina B12: ideales para prevenir la anemia.
Bajas en grasa: una opción saludable para incluir en dietas equilibradas.
Contienen zinc y selenio: fortalecen el sistema inmunológico.
Aporte natural de yodo: beneficioso para el funcionamiento de la tiroides.

Ingredientes
2 kg de almejas frescas
4-5 dientes de ajo muy muy picados
1/2 copita de coñac
Aceite de oliva virgen extra
1 guindillas cayenas
Perejil fresco muy muy picado
2 cucharadas de harina
No lleva sal añadida
Elaboración
- Pon las almejas en agua fría con un puñado de sal al menos 2 horas (mejor en la nevera si hace calor). Así soltarán todas las arenas.
- Pica el ajo y el perejil muy finamente. Reserva.
- Tras el remojo, escurre las almejas, lávalas frotándolas entre sí y retira las que estén abiertas o rotas.
- En una tartera amplia, calienta aceite de oliva y añade los ajos picados y la guindilla. Rehoga un minuto sin que el ajo tome color.
- Justo antes de que el ajo se dore, incorpora las almejas escurridas. Mezcla bien.
- Con las almejas aún cerradas, añade las dos cucharadas de harina y remueve para que se mezcle y la harina se cocine con el aceite.
- Vierte el coñac y, con cuidado, prende fuego para flambear. Remueve suavemente hasta que la llama se apague sola.
- Añade el perejil picado, remueve, tapa y cocina a fuego medio hasta que las almejas se abran. Sirve inmediatamente.
Notas de la receta
- Las almejas deben estar vivas justo antes de cocinarlas: bien cerradas o que se cierren al tocarlas.
- Descarta cualquier almeja que esté abierta antes del remojo o que tenga la concha rota.
- No añadas sal a la receta: las almejas ya aportan el punto justo de salinidad.
- Consejo extra: si picas el ajo a cuchillo y te queda olor en las manos, frota la hoja del cuchillo (en contacto con el metal) entre los dedos bajo el chorro de agua fría. ¡Funciona!