Alitas de pollo Buffalo

Alitas de pollo estilo Buffalo

Si hay un plato icónico del picoteo americano, esas son las alitas de pollo Buffalo. Originarias de Buffalo, Nueva York, estas alitas de pollo Buffalo fritas y bañadas en una salsa picante y mantecosa se han convertido en un clásico imprescindible en bares, partidos de fútbol y reuniones informales. La receta es sencilla, directa y sin contemplaciones: alitas bien doradas, salsa ardiente y los dedos llenos de sabor.

Estas alitas de pollo Buffalo con salsa picante casera son perfectas para animar una cena entre amigos, una tarde de peli o incluso como entrante para una comida informal. El contraste entre el crujiente de la fritura y la untuosidad de la salsa caliente crea una experiencia irresistible. Y lo mejor: puedes ajustar el nivel de picante, jugar con ingredientes y hacerlas tan tuyas como quieras.

Una receta con carácter, sabor y tradición americana que, con un poco de cariño y fuego, se transforma en un plato que no falla nunca.

.¿Te atreves?

¿Sabías que…?

Las Buffalo wings nacieron en 1964 en el Anchor Bar de Buffalo (Nueva York), cuando Teressa Bellissimo improvisó un plato con unas alitas sobrantes, salsa picante y mantequilla. Se sirvieron con apio y queso azul, y el resultado fue tan exitoso que hoy tienen su propio día nacional: el 29 de julio, el National Chicken Wing Day. De aperitivo improvisado a icono cultural.

Beneficios nutricionales

Ricas en proteínas: el pollo es una excelente fuente de proteína magra para el mantenimiento muscular.
Pimentón de la Vera con antioxidantes: aporta sabor y propiedades antiinflamatorias.
Ajo en polvo: digestivo y antimicrobiano.
La salsa picante estimula el metabolismo gracias a la capsaicina, que además genera endorfinas.
El vinagre de Jerez ayuda a la digestión y realza el sabor sin añadir calorías.


Ingredientes

Para las alitas

  • 12 alitas de pollo (separadas en dos, sin punta)
  • 1 cucharada de harina de trigo
  • 1 cucharadita de pimentón de la Vera
  • 1 cucharadita de ají molido (opcional, para más picor)
  • Sal al gusto
  • Aceite abundante para freír

Para la salsa Buffalo casera

  • 70 g de mantequilla
  • 100 ml de salsa picante tipo hot pepper sauce
  • 60 ml de salsa barbacoa
  • 1 cucharada de azúcar blanca
  • 1 cucharadita de pimienta negra
  • 1 cucharada de pimentón de la Vera
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1 cucharada de harina de maíz
  • Un buen chorro de vinagre de Jerez

Elaboración

  1. Seca bien las alitas con papel de cocina y colócalas en un bol. Añade la harina, el pimentón, el ají molido si lo usas y la sal. Mezcla con las manos hasta que queden bien rebozadas por todas partes.
  2. Calienta abundante aceite en una sartén honda o freidora. Cuando esté bien caliente (alrededor de 180 °C), fríe las alitas en tandas durante 12-15 minutos, hasta que queden muy doradas y crujientes. Déjalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
  3. Mientras se enfrían un poco, pon una cazuela a fuego bajo y añade la mantequilla troceada. Cuando se haya derretido por completo, incorpora la salsa picante, la barbacoa, el azúcar, la pimienta, el pimentón, el ajo en polvo, la harina de maíz y el vinagre.
  4. Cocina todo junto a fuego medio, removiendo con varillas, durante unos 10-15 minutos. La salsa debe espesar ligeramente y adquirir un color rojizo brillante. Prueba y ajusta al gusto si quieres más vinagre o más picante.
  5. Añade las alitas a la cazuela con la salsa y mezcla bien con una espátula hasta que queden completamente cubiertas. También puedes servir la salsa en un cuenco y las alitas aparte, para mojar.
  6. Sirve inmediatamente en una bandeja amplia, con bastones de apio, zanahoria o patatas, y, si quieres, una salsa suave de yogur o queso azul para acompañar.

Notas, trucos y recomendaciones top

  • ¿Quieres más crujiente? Añade una pizca de bicarbonato (1/4 cdta) al rebozado. Reacciona con la proteína del pollo y crea una textura más ligera y burbujeante.
  • Doble fritura para extra crujiente: Fríe primero a 160 °C durante 8-10 minutos. Deja reposar 10 minutos y vuelve a freír 2-3 minutos a 190 °C. Es la técnica coreana y ¡funciona de maravilla!
  • Variante al horno: Asa las alitas rebozadas 40-45 minutos a 200 °C, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Luego báñalas en la salsa caliente como en la receta tradicional.
  • Toques extra en la salsa: Una pizca de jengibre molido o cebolla en polvo aporta matices sin romper el carácter Buffalo.
  • ¿Picante nivel llorera? El ají molido es totalmente opcional, pero si quieres emoción, no lo omitas. ¡Avisados están tus invitados!
  • Para acompañar: Yogur natural, queso azul o crema agria son aliados perfectos para contrarrestar el picante.

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